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Un cambio paradójico

Este cambio de horario de marzo tiene una cosa curiosa:

Por un lado lo odio. Soy dormilón, lo reconozco, me cuesta levantarme por las mañanas y tener que levantarme una hora antes me destroza. Pero por otro lado…

Me encanta. Son las 7 y media de la tarde, estoy mirando por la ventana y todavía hay mucha luz en la calle. Señal de que se acerca el buen tiempo. Uno se va a casa después de trabajar y la luz te da ánimo y te invita a aprovechar un poquito más la tarde.

4 Comentarios
kail2
kail2
26 marzo 2007, 22:58 — #1

Si yo amo este cambio de horario es por la misma razón. Hay LUZ!

Albin
Albin
27 marzo 2007, 09:27 — #2

Pero tío, eso de dormir te pasa ná más q’un día.

Yo recuerdo de salir en Junio de clase de inglés a las 21.30 y que pareciera media tarde, y pasar por la plaza del ayuntamiento y ver las palomas super alborotadas. I love it. Y mandar un SMS a una amiga que estaba en moscú y restregárselo por la cara :D

Juanjo Navarro
27 marzo 2007, 12:33 — #3

Albin, yo tardo más de un día en acostumbrarme :-)

Por otro lado, ¿no os resulta curioso cómo funciona nuestro celebro? Lo que nos alegra es el cambio de luz de un día para otro. Si dejasen este horario fijo y la ampliación de luz se fuese haciendo poco a poco, día a día conforme nos acercamos al verano, no tendríamos esta buena sensación.

Albin
Albin
27 marzo 2007, 16:10 — #4

Pues, a mi me pasó totalmente despaercibido, comenzando con que al despertarme ya estaban cambiados casi todos los relojes, y acabando porque pasé el día sin preocuparme por ello, sin estar pensando si debería comer a las 14h. o a las 15h. ni cosas así.

Hombre, una mejora brusca te alegra más que una mejora progresiva, aunque al final de esta segunda pudieras mirar atrás y sentir el alivio o sencillamente sentirte igual de afortunado por haber llegado a ese punto, el cambio brusco es más concienciatorio. Dicho así en plan sentnecia filosófica.

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