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Libro: The Mythical Man-Month

man-month.jpgEstos días, como lectura técnica, estoy releyendo “The mythical Man-Month”, de Frederick P. Brooks. En una disciplina que cambia tanto como la ingeniería del software que un libro que se escribió en 1975 siga resultando interesante hoy en día y de hecho se haya realizado una edición para su 20 aniversario, nos da una idea de su calidad y vigencia.

Ya en la primera frase del libro (en el prefacio a la edición original) se puede leer (traducciones libres mías):

En muchos aspectos, gestionar un proyecto de software es como gestionar cualquier otra gran empresa –en más aspectos de los que la mayoría de programadores creen. Pero en muchos otros aspectos es diferente –en más aspectos de lo que la mayoría de gestores profesionales esperan.

Lo cual es posiblemente lo primero que deberíamos aprender todos los que participamos en un proyecto software (los gestores y también los programadores.)

En el primer capítulo, “The Tar Pit”, se plantean los problemas básicos del desarrollo de sistemas software. También se pregunta qué hay tan atractivo en la programación para los profesionales:

La diversión del oficio.

¿Por qué programar es divertido? ¿Qué satisfacciones esperan encontrar sus practicantes como recompensa?

Primero está la simple diversión de hacer cosas. Tal y como los niños disfrutan con su tarta de barro, así los adultos disfrutan construyendo cosas, especialmente cosas diseñadas por ellos mismos […]

También se apunta una razón que vemos detrás del movimiento de software libre:

Segundo está el placer de hacer cosas que resultan útiles para otras personas. En nuestro interior, queremos que otros usen nuestro trabajo y que lo encuentren útil. […]

Otros motivos:

Tercero está la fascinación de diseñar complejos objetos de partes móviles entrelazadas y verlos interactuar en sutiles ciclos. […]

En cuarto lugar está la diversión de aprender siempre, que nace de la naturaleza no repetitiva de la tarea. De un modo u otro los problemas son siempre nuevos y los que los solucionan aprenden algo. […]

Finalmente se encuentra el placer de trabajar en un medio tan tratable. El programador, como el poeta, trabaja casi con pensamientos. Construye sus castillos en el aire, de aire, creando con el esfuerzo de la imaginación. Pocos medios de creación son tan flexibles, tan fáciles de perfeccionar y rehacer, tan capaces de realizar grandes estructuras conceptuarles. […]

Aunque las construcciones de la programación al contrario que las palabras del poeta, son reales en el sentido de que se mueven y funcionan, produciendo resultados visibles separados de las propias construcciones. Escriben resultados, pintan gráficos, producen sonidos, mueven los brazos.

3 Comentarios
Salva
13 enero 2004, 02:23 — #1
Muy interesante Juanjo. Por cierto feliz cumpleaños que bitácoras.com dice que el blog ha cumplido un año.

Felicidades!!!
jomaweb
13 enero 2004, 10:13 — #2
Tiene buena pinta el libro. ¿no hay traducción al castellano?. De todos modos.. ¡ felicidades por el cumple !
Juanjo Navarro
13 enero 2004, 13:11 — #3
Salva y Jomaweb, gracias por las felicitaciones. Efectivamente hoy cumplo un blogaño :-D

A ver si tengo un rato hoy y escribo una pequeña reflexión sobre la experiencia de mantener el weblog en marcha.

Sobre el libro efectivamente es muy bueno, citado en mil y un trabajos de ingeniería del software (como la propia "La Catedral y el Bazar"). Tengo previsto escribir varios post sobre lo que me está resultando más interesante del mismo.

No, que yo sepa no está editado en castellano. Un saludo.

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