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Predeterminación: Relato

Predeterminación es un relato corto de ciencia ficción que escribí hace varios años para una revista universitaria con la que colaboraba.

Cory Doctorow dice que Si no p0sees el libro electrónico, no p0sees el libro y es completamente cierto.

Incluso en este caso en que el relato estaba escrito por mi, yo realmente no poseía el relato, no podía hacer con él lo que yo quisiese, como publicarlo aquí, por ejemplo, ya que había perdido la versión electrónica del mismo y sólo tenia una copia en papel.

He aprovechado un rato para copiarlo al procesador de texto y ahora puedo decir que lo p0seo. Ahora puedo hacer con el lo que quiera. Presentároslo aquí, por ejemplo, esperando que os guste.

Este relato se licencia con una licencia Creative Commons

También puedes descargarlo: Predeterminación (PDF, 83kb)

Predeterminación

El protagonista

El último hombre despertará un día.

Esa mañana no tendrá nada de especial. La tierra dará una vuelta sobre sí misma como habrá hecho durante miles de millones de años. No obstante será ese día cuando el GRAN CEREBRO METÁLICO observará, de acuerdo con los análisis proporcionados por las computadoras médicas, que tanto la mente del último humano como el cuerpo de éste habrán llegado a un estado completo de madurez. Y así, en una sala completamente iluminada por luz artificial, con un silencio absoluto, el último hombre tendrá por primera vez consciencia completa de sí mismo.

Moverá su brazos, nunca movidos. Observará sus músculos, perfectos gracias a la estimulación químico-eléctrica a la que durante años habrán sido sometidos. Se sentirá, en sus primeros movimientos, torpe. Mirará a su alrededor y recordará de manera casual, como se recuerda un sueño, la información que las computadoras se habrán encargado de suministrarle en su inconsciencia. Sabrá que las telas situadas cerca de donde se halla son suyas, sabrá que la habitación en la que se encuentra pertenece a su casa, sabrá que suyo es todo lo que sobre la superficie del planeta se encuentra y entonces sabrá, bruscamente, que es el último hombre.

La noticia

“El avión INVES que, como ya habíamos informado, había sido habilitado por la Fuerza Aliada Internacional, ha sufrido un accidente a las 3:20 horas de esta madrugada. Como resultado de ello, el avión ha caído al mar, cerca de la costa oeste francesa, vertiendo su tan conflictivo cargamento. Aun no han sido evaluados los deterioros que este accidente podría ocasionar a la zona. Guillaume Leroux, portavoz de la asociación ecologista Greenpeace Europa, que ya había protestado por el envío de los residuos por vía aérea, ha declarado: ‘En estos momentos lo único que debe preocuparnos es el estado de la zona afectada. No obstante, más adelante, la organización Greenpeace pedirá responsabilidades por este accidente. Desde un principio la organización se mostró partidaria de vías alternativas, como se desprende de nuestro informe presentado a la Comisión de Residuos Nucleares’. Por su parte, Enrique Gil, portavoz de la Comisión de Residuos Nucleares ha hablado esta mañana con la prensa: ‘Las medidas de seguridad del vuelo eran impresionantes, resulta increíble que una cosa así haya podido ocurrir. En estos momentos se buscan los restos del avión. Una vez encontrado se realizarán las investigaciones pertinentes para determinar la responsabilidad. Hasta entonces, cualquier suposición es inútil’”
Publicado por La República el 7 de Julio de 2035

“El grupo de científicos encargado por la Fuerza Aliada Internacional de investigar las causas del conocido Síndrome de Infertilidad que en los últimos años ha afectado a gran parte de la población, parece haber obtenido ciertos indicios de que éste podría ser debido a la inhalación de gases tóxicos. Aunque no se ha hallado la causa de estos gases, otros científicos no implicados en la investigación oficial, ya apuntan a que el origen de estos gases podría hallarse en el accidente del ‘INVES’ hace 6 años. Como recordarán, en este siniestro fueron vertidos al mar 8 toneladas de residuos nucleares que, según esta hipótesis, habrían pasado a la atmósfera junto con el agua evaporada.”
Publicado por The Independent el 10 de diciembre de 2041

La Historia

Comienzo aquí el relato de mis investigaciones. Me siento ridículo, es evidente que estas líneas no van a ser leídas por nadie. Tal vez todavía conservo las esperanzas y por eso lo escribo, por lo mismo que contra toda esperanza he buscado a alguien durante todos estos años en este podrido planeta. En cualquier caso, esto me ayudará a obtener una visión de conjunto de esta historia.

Supongo que debería empezar por mí mismo. Soy el último nacido. Hace dos siglos, al parecer debido a un accidente, se extendió por la tierra una enfermedad que eliminaba la fertilidad tanto en el hombre como en la mujer. A pesar de los esfuerzos de las comunidades internacionales, fue imposible frenar tal enfermedad y con el paso de los años, la humanidad fue envejeciendo resignándose a su extinción, ya que no se encontraba ningún antídoto a la enfermedad. Cuando todo parecía perdido, y los pocos humanos que habitaban la Tierra habían envejecido, mi madre, una mujer de 56 años, quedó embarazada. Para evitar que yo enfermase también (supongo que esperaban que mi madre o alguien volviese a quedar embarazada) fui aislado en una cámara donde se me mantenía inconsciente y donde unas computadores regulaban mi crecimiento. En cualquier caso, no hubo ningún nacimiento más y mis mayores murieron mientras yo permanecía dormido. Así que eso soy yo, un fin de raza, el dueño de todo este inmensamente vacío planeta.

Las computadores habían inducido en mi sueño los conocimientos necesarios para una vida en sociedad: Lenguajes, disciplinas científicas, etc… En cualquier caso, nunca he tenido ningún tipo de vida social.

En un principio, al despertar en esta situación, me sentí desesperado. Anduve de aquí para allá buscando como loco a otra persona. No podía creer que yo fuese el último humano, me parecía inconcebible. Pronto tuve que convencerme de que así era.

Cuando, con el tiempo, logré acostumbrarme a esta situación, comencé a interesarme por las obras de mi civilización. De este modo, pasaba los días enteros consultando los archivos almacenados en las computadoras. Naturalmente, la Enfermedad me interesaba sobremanera. Al principio como un juego, pero más tarde como una idea fija que me obsesionaba, investigué esta enfermedad mediante tejidos que se mantenían conservados y con el tiempo siguiendo los trabajos de numerosos científicos que había muerto antes de ver terminado su trabajo, conseguí hallar un antídoto. Me resulta imposible expresar aquí la satisfacción que me embargó. Por fin había vencido a la enfermedad que tantos males había causado a mí y a los míos.

No obstante, las mayores penas y las mayores alegrías se ven amortiguadas cuando se vive en una soledad tan absoluta como la mía, y con el tiempo hasta esto fue olvidado.

Entonces, habiendo perdido todo el interés por el campo de la medicina, dirigí mi atención hacia otros campos. Un día por casualidad descubrí la obra de un hombre, considerado loco en su tiempo, 300 años atrás, pero que a la luz de las ciencias de mi tiempo se mostraba como un genio. Con una asombrosamente lúcida teoría llegaba a unos resultados sorprendentes. Mi primer impulso fue no hacer caso de algo tan increíble, pero en un arrebato de intuición decidí construir lo que la ciencia de su tiempo no había podido realizar, el diseño que aquel hombre proponía: Un vehículo temporal.

Desconozco los fundamentos en los que la máquina se asienta, tan sólo puedo asegurar que funciona, y esto sólo por que lo he visto con mis propios ojos. Inmediatamente pensé en viajar hacia atrás en el tiempo, a una época donde por fin pudiera convivir con más personas, pero pude comprobar con decepción que cualquier ser vivo que intentaba el viaje, moría en el intento.

De nuevo me sentí desesperado. Y aquí me encuentro, condenado a la soledad por el resto de mis días.

No obstante, mi historia no acaba aquí, todavía me quedan unas líneas que llenar: Hace un año, decidí unir mis dos descubrimientos. Voy a enviar un vehículo cargado con el antídoto a través del tiempo, hacia Francia, al lugar donde se inició esta pesadilla. Dentro de este vehículo colocaré lo que ahora escribo para que comprendan mis motivos. El vehículo es un avión de forma esférica que aterrizará al llegar a esa época, emitiendo ondas de radio en todas las frecuencias con un mensaje para la humanidad. No espero que me crean en ese momento, pero estoy seguro que lo harán cuando enfermen.

Ahora debo dejar de escribir. No se cuales serán los resultados de mi empresa, si afectará o no de alguna manera a mi situación. No obstante, que el cielo exista, aunque mi destino sea el infierno.

El desenlace

El capitán del avión “INVES” se encontraba intranquilo esa noche. No le gustaba llevar cargamentos peligrosos, y menos cuando había una niebla tal que le parecía que, aunque parase los motores, la niebla sujetaría al avión allá arriba. En cierto modo, pensaba, estaba de acuerdo con los tipos de Greenpeace: Aquella no era forma de transportar un elemento tan peligroso. De todas formas, él sólo realizaba su trabajo, y muy bien, pensaba, no en vano había sido elegido para aquella misión. De repente escuchó interferencias a través del auricular. Preocupado, intentó hablar con el control de vuelo. No podía asegurar que le hubiesen contestado, ya que las interferencias aumentaban. Justo antes de ver aparecer un enorme artefacto redondo y colisionar con él, pudo oír claramente a través de sus auriculares “MENSAJE A TODOS LOS HABITANTES DE LA TIERRA...”

5 Comentarios
Lio
Lio
14 junio 2004, 17:20 — #1
Hi ha que fer-li un debug a la història. Que podria haber pasado si no hubiera encontrado el antipoto o la máquina del tiempo?
Juanjo Navarro
15 junio 2004, 00:07 — #2
Échale un vistazo a

http://juanjo.sdf-eu.org/weblog/archivos/2004/06/14/viajes-en-el-tiempo/

donde respondo a tu pregunta.

Un saludo.
Lio
Lio
15 junio 2004, 17:48 — #3
No necessitava resposta.
Jose Vargas
Jose Vargas
15 julio 2004, 00:49 — #4
Me agradó mucho este escrito... me parece genial la manera en que involucra tantas cosas de manera sutil en tan poco espacio.
Juanjo Navarro
15 julio 2004, 13:41 — #5
Muchas gracias, José. Tengo por ahí otro relato antiguo, a ver si tengo un rato para ponerlo por aquí.

Un saludo.

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