Un cambio paradójico
Este cambio de horario de marzo tiene una cosa curiosa:
Por un lado lo odio. Soy dormilón, lo reconozco, me cuesta levantarme por las mañanas y tener que levantarme una hora antes me destroza. Pero por otro lado…
Me encanta. Son las 7 y media de la tarde, estoy mirando por la ventana y todavía hay mucha luz en la calle. Señal de que se acerca el buen tiempo. Uno se va a casa después de trabajar y la luz te da ánimo y te invita a aprovechar un poquito más la tarde.


Si yo amo este cambio de horario es por la misma razón. Hay LUZ!